Chile ... país tránsito o consumidor de drogas ?
La semana recién pasada visitó Santiago, el Secretario de Estado adjunto para Asuntos Antinarcóticos Internacionales de Estados Unidos David Johnson, quien participó en el 44° periodo ordinario de sesiones de la Comisión Interamericana para el Control y Abuso de Drogas (CICAD).
En su exposición, señaló que prevé un aumento del tráfico de drogas en Chile, fundamentando su planteamiento en el veto efectuado por el Presidente de Bolivia, Evo Morales, para que la agencia antinarcóticos de los Estados Unidos, DEA (Drug Enforcement Administration), pueda colaborar en la investigación del narcotráfico en ese país y en la erradicación de los cultivos de coca.
Tal como lo señala el sr. David Johnson, efectivamente un veto a la actuación de la DEA en ese país, facilita el tráfico como también el procesamiento ilícito de la coca.
El cultivo, procesamiento, tráfico, consumo de drogas y el lavado de dinero, no se realiza en un país en forma espontánea por las grandes organizaciones internacionales, éstas buscan y estudian aquellos países donde pueden operar sin mayores dificultades; los que ofrecen mayores garantías obviamente son los que presentan debilidades políticas.
Nuestro país tiene fortalezas importantes para enfrentar a estos delincuentes, entre ellas podemos mencionar autoridades policiales y judiciales que no están afectadas por la corrupción, los narcotraficantes nacionales no logran horadar nuestras Instituciones y las organizaciones internacionales que han tratado de operar en Chile han sido descubiertas y desbaratadas (Operación “señor de los cielos”-1997).
Algunas de las debilidades que podemos señalar es que limitamos con dos países productores y procesadores de cocaína, tenemos una economía de libre mercado, que no “filtra” acuciosamente los antecedentes de los inversionistas; ocurrió en la operación ya señalada “señor de los cielos” y que correspondía a representantes del Cartel de Juárez que trataron de invertir en nuestro país, es decir lavar el dinero producto del narcotráfico.
En otra esquina de este complejo escenario, Chile es un país un tanto diferente a nuestros vecinos, tuvimos militares que devolvieron el poder a los civiles, una transición pacífica, manteniendo una política económica, que nos ha diferenciado de nuestros vecinos. Esta diferencia no es antojadiza, pues en la encuesta Bicentenario 2008 UC-Adimark, los chilenos acentuamos las diferencias con América Latina, con un 43% de rechazo a que nuestro país le otorgue una salida soberana al mar a Bolivia, existe muy poca o ninguna simpatía por los Gobernantes de los países de la región, es más, el 75% cree que no existe una cultura común entre los latinoamericanos; y estas diferencias en alguna medida son producto de nuestra solidez económica, estabilidad política.
Al observar nuestro entorno, Argentina tiene una Presidenta cuestionada por sus medidas económicas, que al momento de ser electa tenía un 60% de apoyo hoy ha bajado en un 20%, según encuesta de la Consultora Poliarquía, en Perú, Alan García alcanza un 19% de apoyo a su gestión, según la consultora Apoyo, y Evo Morales que pese a los problemas políticos internos, tiene un 59% de aprobación según encuesta Pisos, Apoyo y Mercado. Podemos apreciar entonces que no hay una solidez política en nuestros vecinos. Al asumir su cargo Evo Morales, señaló su apoyo a los agricultores que cultivaban la hoja de coca. Este escenario, claramente favorece el narcotráfico.
Otro rincón de este escenario es el interno. Nuestras instituciones, las encargadas del control fronterizo no cumplen su rol en forma eficiente. La marihuana ingresa principalmente por el Paso Los Libertadores, desde Paraguay, en cantidades de 500 kilos aproximadamente que no logran ser detectadas en frontera.
En cuanto a la pasta base, esta ingresa principalmente desde Bolivia, evidentemente por pasos no habilitados.
En los momentos que la DEA, tenía a sus agentes en Bolivia, existía un intercambio permanente de información con nuestras policías y permitían detectar grandes cargamentos.
En algún momento de mi carrera en la Policía de Investigaciones, ejercí durante cinco años la Jefatura de la Brigada Antinarcóticos de Arica, ciudad en el extremo norte de Chile que limita con Perú y Bolivia lo que me permitió conocer las vastedad de los pasos fronterizos, la altura, el rigor del frío en la noche y lo fácil que era traspasar nuestras fronteras. Aun existiendo minas antipersonales los traficantes bolivianos se conocían las rutas y con su cargamento de 20 a 30 kilos cada uno, en grupos de 6, llegaban hasta localidades cercanas a la ciudad de Iquique o Arica, donde la ocultaban para comercializarla. Hoy, de acuerdo al Convenio de Ottawa, el desminado permitirá por un lado evitar graves accidentes pero por otro estamos abriendo aún más la frontera con Bolivia, lo que facilitará el ingreso de traficantes.
En este nuevo escenario que se presenta, y que lo ha hecho saber el Jefe Antidrogas David Jonson, nuestro país debe prepararse a través de sus instituciones policiales, haciendo un estudio acucioso de la problemática en esa zona, entregando los recursos humanos y materiales que sean necesarios, para controlar el trafico de drogas. La droga una vez comercializada en la zona central, los despliegues de las policías muchas veces son para incautar gran cantidad de papelillos que no llegan a conformar siquiera un kilo de la droga.
Antonio Cubillos Rivera
Analista Criminalístico







